7 de marzo de 2012

UN EURO



Hoy experimenté una nueva sensación que no había tenido nunca antes. Y aunque me sea grato el comprobar que no lo tengo todo visto o aprendido, en este caso la experiencia no fue del todo apetecible. Salía del trabajo, tarde, casi a punto de cerrar las tiendas y crucé a una perfumería que tenemos enfrente a comprar un par de cosas que necesitaba. Yo de punta en blanco, con mis tacones de marca, con mi abrigo de marca, con mi bolso de marca...y mi cara de cansada. Un día largo y denso (lo llevan siendo desde la semana pasada). Una jornada larga, de tirón, sin ir a comer a casa ... Pagando en la caja saco el monedero y recuento lo que me quedaba para hacer un pago importante mientras que me preparan la cuenta. Tal vez me daría tiempo a llegarme de camino a casa y dejarlo pagado, pensaba. No me gusta tener cosas pendientes. Y cuento y recuento...me falta 1 euro. ¿Dónde podré tener yo un puñetero euro? Rebusco dentro del bolso, en todos los compartimentos, en los bolsillos de mi impecable abrigo rojo. Nada, ni un céntimo de propina. Final ideal para un día ideal. Y mañana tendré que acercarme a pagar la deuda. Mañana, mañana, seguía pensando. Y como no quien no quiere la cosa debí soltar un suspiro que cortó el aire...Y me mira la cajera, asombrada y me dice "vaya suspiro que has soltado, te ha salido del fondo del alma !!".... No, simplemente me falta un euro para hacer un pago y tendré que esperar a mañana, un fastidio ... dije entredientes. ¿Un euro?¿que suspiras por un euro?¿que te hace falta? Tomá, yo ahora mismo te lo doy (?¿?¿?¿). ¿Cómo?(...) No hace falta, no quería decir eso, no es necesario (....). Sí, sí, yo ahora mismo cojo mi monedero y te lo presto, si no me importa, si no es nada, lo hago con gusto, no es necesario que te sientas mal porque te falta un euro....Que no, que no.... !!!
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Salí de la tienda corriendo, me choqué con su compañera que estaba en la puerta y casi la tiro al suelo. Indudablemente, aquella muchacha me vió ... no sé si apurada, derrotada, preocupada.... (o todo lo que termine en -ada) y solo quería ayudarme......Pero me dió tanta vergüenza...... Y es a donde quiero llegar, me dió tanta vergüenza aceptar el dinero de un desconocido. Primero porque no lo necesitaba y aquella mujer se empeñaba en dármelo, pero sobre, sobre todo porque por un instante experimenté lo que debe sentír tanta gente que pide limosla por la calle porque lo necesita. El aceptar dinero de los demas, ayuda para comer, cobijo para dormir, porque tu solo no eres capaz de mantenerte a ti mismo, porque la vida te ha hecho estar en esa situacion de discriminacion social, debe ser realmente bochornoso. Y me puse en el lugar del mendigo, sentí su pobreza, su impotencia y a la vez su incomodidad, su lastre.
Para colmo hay una "pandilla" de ellos que merodea por nuestro barrio desde hace meses. Son muy "tranquilos" y ya todos estamos "acostumbrados" a su presencia y a la de sus animales. Están ahí, como parte del decorado urbano, pero no están tampoco.... Esta noche, al pasar a su lado escuché como uno le decía al otro, "me marcho ya". Y el otro le contesta como quien no quiere la cosa "que pases una buena noche". Una buena noche. ¿Una buena noche?. Una buena noche es la que estoy pasando yo en mi casa, con mis zapatillas de marca, con mi pijama de marca, con mi ordenador de marca y mi calefaccion de marca, sentada en mi sofa de marca!!!, sin mas preocupación que la de levantarme mañana bien temprano para vivir otra jornada densa de trabajo aburrido e interminable, en una oficina de marca.... Eso si que es una buena noche. Y luego nos quejamos !!!!. Lo que da de sí un euro !!!!

3 de marzo de 2012

LA ESPIRAL


No es que sea muy especial esta foto, sin embargo refleja muy bien lo que decía hace un par de entradas, en la foto del carnaval. Y me explico. Comentaba que hay cosas que me gustaría hacer en ocasiones y para las cuales necesitaría ponerme una máscara de tal forma que nadie me pillara "infraganti" en el momento exacto. Eso, o bien estar resguardada por la oscuridad de la noche o, como en este caso, por el despertad del día. A diario aún no he encontrado el hueco para apuntarme a un gimnasio o hacer ejercicio físico, pero los fines de semana suelo levantarme temprano a caminar al menos una hora. Con cámara en mano por supuesto. Disfruto el momento del amanecer del día, al contrario de cuando era joven que me gustaba mas trasnochar. La ciudad está tranquila, en fin de semana las calles vacías, en invierno mojadas en ocasiones por la lluvia de la noche anterior, y en primavera una gozada. Me gusta mirar hacia arriba y descubrir nuestra arquitectura, los detalles, cosa que habitualmente no hago al caminar por la ciudad. Me pierdo muchas cosas durante el día, cuando voy corriendo mirando el reloj porque no suelo llegar a tiempo o se me van los ojos a los escaparates de las tiendas... En playa me pasa lo mismo, me gusta salir por la mañana a pasear. Subo a las montañas y disfruto de una vista privilegiada del mar y la costa, de los acantilados, del silencio y en algunos puntos del camino del estruendo de las gaviotas (porque arman una por la mañana...!!!).
Esta foto está tomada el fin de semana pasado, en una de mis salidas matutinas por la playa. Resulta que siempre paso por un parque infantil, lleno de columpios en el que el mas grande de ellos consiste en varias escaleras, puentes y rampas que suben hasta una torre de donde parte un tobocan de nuevo hasta el suelo. Pero un tobagan que es un tubo metálico cerrado. Cuando yo era pequeña eso no existían por supuesto. Así que miré a ambos lados y pensé "ahora o nunca". Empecé a subir lentamente, sopesando donde ponía cada pie para no caerme, pensando en la sensación que tendrían los niños al subir jugando. Aquello estába altísimo!!. Cuando llegué arriba, me paré a calcular la distancia del suelo....tres...cuatro metros como mucho....pero la sentación era de mas. Miré la playa y la perspectiva que se tenía desde allí. No había nadie a la vista. Me asomé por el interior del agujero del tubo, pensé unos cinco segundos... y me tiré a experimentar la sensación. No me extraña que los niños no paren en toda la tarde de andar escalando por el dichoso columpio para tirarse una y otra vez !!!. Una vez abajo tiré esta foto, para "inmortalizar el momento". El tubo metálico visto desde dentro. Se veía precioso, brillante, con el sol comenzando a entrar por la parte de arriba. Y esa es la foto que os traigo hoy. Realmente una estupidez, pero la vida está llena de momentos estúpidos (unos mas y otros menos), lo importante es disfrutarla. Espero que os guste.

1 de marzo de 2012

MEDITERRANEO




Quizá porque mi niñez
sigue jugando en tu playa,
y escondido tras las cañas

duerme mi primer amor,
llevo tu luz y tu olor
por donde quiera que vaya,

y amontonado en tu arena
guardo amor, juegos y penas.

Yo,

que en la piel tengo el sabor
amargo del llanto eterno,
que han vertido en ti cien pueblos

de Algeciras a Estambul,
para que pintes de azul
sus largas noches de invierno.

A fuerza de desventuras,
tu alma es profunda y oscura.

A tus atardeceres rojos
se acostumbraron mis ojos
como el recodo al camino...

Soy cantor, soy embustero,
me gusta el juego y el vino,
Tengo alma de marinero...

¿Qué le voy a hacer, si yo
nací en el Mediterráneo?

Nací en el Mediterráneo...

Nací en el Mediterráneo...

27 de febrero de 2012

DAME LA CARA !!!


Para cerrar el mes de Febrero que llega a su fin, una de carnavales. "Máscara" es una palabra de origen latino y quiere decir "persona". En el teatro griego ya se utilizaban para que un mismo actor pudiera interpretar diferentes papeles dentro de una obra de teatro con solo el hecho de utilizar una máscara diferente para cada uno de los personajes. En la época romana y durante las "saturnales", origen de los actuales carnavales venecianos,  fue cuando esclavos y amos se las intercambiaban y durante un espacio de siete días los primeros podían insultar, imitar, emborracharse y ser servidos por sus dueños sin miedo a ninguna reprimenda. Aunque parezca absurdo el destino de esta fiesta era mantener el orden, permitiendo todo tipo de excesos al pueblo, que una vez desahogado, seguía cumpliendo su papel el resto del año. Claro, en el fondo no era una buena idea, así que el concepto de la fiesta terminó por desaparecer. 
Sin embargo lo cierto es que las máscaras, venecianas en este caso, permiten ocutar la identidad del que las porta, igualando a todos y cada uno de los que las llevan. Sean de mayor o menor estatus social, de una religión u otra, de una condición sexual u otra, todos parecen iguales, con la misma voz.

Hay veces en las que nos gustaría ponernos una máscara y que nadie de nuestro entorno reconociera nuestros actos, bien porque pensamos que no son apropiados realmente, o que no lo son a los ojos de los demás. Las veces que me he sentido tentada a subirme en una de esas colchonetas elásticas y pegar saltos tal y como lo hacen los niños ...., o tomarme un gran helado de chocolate y ponerme pringando toda la cara...., o pisar un charco y salpicar a todos los que estuvieran alrededor...., o ..... Cientos y cientos de cosas. Tal vez demasiadas. Tendré que revisarlas.

Ah, pero eso sí, ponerse una máscara por un ratito, darnos un "lujo", un "gustazo" como se dice, es perfectamente ilícito en mi opinión, pero, ay, sálvame de aquellos que llevan una máscara permanentemente !!!. Esos sí que los quiero lejos, y bien lejos !!!


26 de febrero de 2012

JUGANDO CON LAS OLAS


Recuerdo que en los días de Poniente no podíamos bañarnos. Solo estaba permitido jugar al pilla-pilla con las olas. La orilla se hacía interminablemente larga, desaparecían las piedras y pedruscos que daban paso a una arena finita. Nos dedicabamos a dibujar en ella con el dedo, a hacer enoooormes castillos de arena con  foso incluso y a veces hasta banderitas en las almenas con palitos de madera que encontrabamos en la playa. Fué cuando cumplí 12 o 13 años cuando empezamos a meternos en grupo hicieran las olas que hicieran. A veces eran realmente grandes, no sé de cuantos metros de altura..., pero ¿serían de dos, tres, cuatro?... Siempre nos bañábamos todos juntos, los de la pandilla, y nos llevabamos con nosotros una de esas cámaras de rueda de camión negras, cuanto mas grande mejor. Las olas tienen su ciclo y tras unas mas flojitas, se divisaban a los lejos como llegaban las mas fuertes. Era el momento de nadar hacia dentro, intentando evitar el rompeolas. Luego había que coger aire y bucear hasta sentir que pasaba por encima de ti la primera de las grandes que venía rompiendo desde lejos y avanzaba magestuosa mostrándonos una blanca cresta de espuma. Apenas unos segundos para asomar la cabeza y nos "recontabamos"... ¿estamos todos?¿quien falta?... Alguna vez alguno aparecía en la playa revolcado por la gran ola; otras demasiado cerca del rompeolas, así que había que tenderle la mano para arrastrarlo hacia dentro antes de que llegara la segunda que lo empujara definitivamente hasta la orilla. Era un juego de equipo, de ayuda, de superviviencia...., mezclado con la adrenalina que a una niña de esa edad podía provocarle el hecho de esperar la gran ola y la incertidumbre de superarla una vez mas o no. Me gusta el mar, mucho. Si me paro a pensar es como la vida, con días mejores de calma y otros de lucha y tempestad, que hay que afrontar como un juego y con el equipo que nos rodea a diario. Que paseís todos una feliz semana de calma y tranquilidad.

16 de febrero de 2012

REFLEXION ...


Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.

Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida. Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien.

Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz.

Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies. Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.

Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra. El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.

Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrán de los que no nos dejarán nada. Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.

7 de febrero de 2012

¿Sorprendido?


Si es que está comprobado, no dejo de sorprenderme cada día ... Y no sé si eso será bueno o no. A veces me hace sentir muy estúpida, el no haber pensado que eso podía pasar, el no haber caido en lo otro, en confiar en aquella persona que te defrauda y te sale por peteneras... Y otras veces me gusta conservar aun esa capacidad de sorpresa que tienen los niños, esa inocencia en cierta medida. Si nos dejaramos de sorprender y de admirar por  las pequeñas cosas como si fueran grandes, perderíamos gran parte de la magia de la vida.
Y este tipo ¿de qué se sorprende?. Parece un tanto asustado por lo que se le viene encima mientras se sujeta el pantalón con ambas manos. ¿Alguien tiene alguna idea?
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Simplemente era un par de artistas callejeros ganándose la vida. La cuerda floja, equilibrio, cambiarse de camiseta y pantalones sin caerse y finalmente un juego de malabarismo. Difícil ¿verdad?